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Emprender la maternidad y por cuenta propia

by almanara on septiembre 6th, 2013

Inmersa la sociedad española en esta crisis multidimensional que muchas personas empiezan a concebir como el estado natural de las cosas, nos animan desde diversos organismos a emprender, a hacer realidad nuestros sueños profesionales, a encontrar la salida entrando en el mundo del trabajo por cuenta propia. Y ahí están y estamos entrando muchas en el apasionante quehacer del empresario autónomo o de la empresaria autónoma, con todos sus reportes y todas sus dificultades, una experiencia apasionante a pesar de todo.

¿Y qué pasa con aquellas mujeres que siendo autónomas deciden ser madres? Posiblemente hasta ese momento el centro de sus vidas era su negocio, y de pronto una nueva vida empieza a gestarse en su interior “robándole” tiempo mental a las alegrías y las penas del trabajo.

En España, la opción de empresas formadas por personas físicas, es decir, por autónomos o autónomas, ha destacado tradicionalmente con diferencia sobre el resto de posibilidades. En datos de 2009 (según el INE) había más de 1.800.000 personas registradas como autónomas, seguidas de poco más que 1 millón de Sociedades Limitadas. Entre las personas autónomas se destacan los hombres frente a las mujeres, no hace falta detenerse en explicaciones ni análisis, sin embargo cabe resaltar que en los últimos años, en concreto en el 2012, el incremento de mujeres autónomas anual fue superior al de los hombres, es decir, se dieron de alta como autónomas más mujeres con una diferencia mayor con respecto al año anterior, que el incremento en hombres. Esto hizo pensar que las mujeres estaban optando más por el autoempleo para hacer frente a la crisis. Actualmente algo más de un tercio de las personas autónomas son mujeres.

A pesar de estos datos, en los últimos meses ha crecido el número de mujeres que abandonan su situación de empresarias autónomas. ¿Tendrá que ver con la crisis?, ¿o tendrá que ver con que muchas deciden ser madres y priorizan su maternidad?, ¿o será que el sistema no les permite conciliar su actividad empresarial con la crianza y el cuidado de sus hijos/as?

Si hacemos una visión rápida sobre el panorama actual para la mujer autónoma podemos encontrar pistas de porqué menos mujeres están en este régimen, y porqué muchas que estaban lo abandonan.

En primer lugar, ni que decir tiene que la cuota que se abona a la Seguridad Social en España es elevada con respecto a las ganancias que puede tener un pequeño negocio, sobre todo en sus primeros años. Evidencia de esta desmesura es ver las cotizaciones a grandes rasgos de otros países europeos (Alemania – 140€, Francia – 50€, Reino Unido – 18€). En España la cuota, cotizando en la base mínima, es de 257€ mensuales. Es cierto que los jóvenes hasta los 30 años y las mujeres hasta los 35 años, tienen una reducción del 30% en la cuota durante los primeros 18 meses, pero ese tiempo pasa…

Si eres mujer y das a luz, tienes derecho como autónoma a una baja de maternidad de cuatro meses en los que la Seguridad Social te abona el 100% de tu base de cotización (unos 850€ si cotizas en el mínimo). Por otro lado, las opciones para solicitar una baja previa por riesgo en el embarazo son mucho menores que en el caso del trabajo por cuenta ajena; los últimos datos de la Seguridad Social demuestran que sólo el 0,05% de las mujeres autónomas (802 de 1.400.000) causan baja por riesgo en el embarazo, frente al 0,3% de las dadas de alta en el Régimen General (18.658 de 6.000.000).

Por otro lado, hasta el pasado 2012 se contaba con una ayuda adicional que suponía un gran alivio económico para las mujeres, ya que durante los doce meses siguientes a la reincorporación tras la baja de maternidad tenían una bonificación del 100% sobre la cuota de cotización, es decir, que durante esos meses no pagaban la cotización. Esta ayuda resultaba en cualquier caso favorable, sobre todo si era preciso reducir el volumen de trabajo para compaginarlo con la crianza, o si se había contratado a alguna persona para cubrir la baja. Sin embargo, desde hace justo un año esa ayuda ya no existe, obligando a las nuevas madres a seguir haciendo frente al coste de la elevada cuota de la Seguridad Social si quieren mantener su negocio, o desistir de su emprendimiento para ocuparse de su maternidad o buscar trabajo por cuenta ajena.

A pesar de todo este escenario, las madres que trabajan por cuenta propia y no abandonan sus proyectos pueden aprovechar su circunstancia para de alguna manera compaginar, que no conciliar, su trabajo con su maternidad. Por ejemplo, hay trabajos que pueden realizarse desde casa, por lo que te permiten alargar la lactancia materna y cuidar a tu hijo/a directamente sin tener que encargar esa tarea a otros familiares o a una guardería. O ajustar tus horarios de trabajo a las horas de descanso del bebe, o estar en el parque mientras el/la pequeño/a juega y contestar emails o hacer llamadas. Si se dispone de un negocio de cara al público muchas mamas no tienen problema, según el tipo de negocio, de llevarse a sus retoños y como digo, compaginar.

En cualquier caso estas pequeñas “ventajas” dependen de la actividad empresarial que se desarrolle para poder aprovecharlas, ya que cada caso es distinto, y no dejan de ser fórmulas para poder continuar con el negocio y atender al tiempo tus nuevas tareas y responsabilidades como madre.

Está claro, que siguiendo esta tónica, los datos expuestos previamente continuaran en la misma línea: más hombres que mujeres en el Régimen de Autónomos, y mujeres que abandonan sus negocios cuando deciden ser madres.

Patricia Molina Hernández es la promotora de ALMANARA CONSULTORÍA SOCIAL

También puedes leer este artículo en la Revista Digital SoyMujer

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